Las células en la superficie del embrión se asemejan a granos de arroz que pueden alinearse en una misma dirección. Este orden se denomina nemático. Surge cuando las células comienzan a actuar de manera coordinada, como un banco de peces que nada en una sola dirección. Los científicos modelaron este proceso en una envoltura esférica, como si fuera un globo inflable cubierto de muchos de estos "granos".
Cuando los "granos" se alinean, la envoltura pierde simetría y cambia de forma. Si el orden surge de manera abrupta, la envoltura se estira, como un melón. Si es gradual, aparecen cuatro puntos donde la dirección de los "granos" diverge, y la forma se vuelve más compleja. La rigidez de la envoltura juega un papel clave: en una envoltura muy rígida, la transición siempre es gradual, mientras que en una blanda, es abrupta.
Este mecanismo explica cómo surge el eje corporal en los seres vivos sin ninguna señal externa. Basta con que las células de la superficie comiencen a actuar de manera coordinada y deformen ligeramente la envoltura. Así, de una simple esfera de células puede surgir un organismo con una parte anterior y una posterior bien definidas.
En la hidra, durante la regeneración, a partir de solo unos cientos de células se forma nuevamente un cuerpo completo con cabeza y pie, y todo gracias a que las células de la superficie se alinean en una misma dirección.