
Un estado de la materia caracterizado por invariantes topológicos globales que son robustos frente a perturbaciones locales.Las fases topológicas son estados de la materia cuyas propiedades definitorias son características geométricas globales que permanecen inalteradas bajo deformaciones suaves. A diferencia de las fases ordinarias, distinguidas por parámetros de orden locales como la densidad o la magnetización, las fases topológicas se caracterizan por invariantes como el número de Chern o el número de enrollamiento. Estos invariantes están cuantizados y son robustos frente a perturbaciones locales, lo que significa que pequeñas alteraciones como impurezas o defectos no pueden cambiarlos fácilmente. Esta robustez hace que las fases topológicas sean fundamentalmente diferentes de los estados convencionales y abre caminos para aplicaciones donde la estabilidad es crítica.
El concepto surgió en la década de 1980 con el descubrimiento del efecto Hall cuántico entero por Klaus von Klitzing, quien encontró que la conductancia Hall está cuantizada con una precisión extraordinaria. La explicación teórica de David Thouless y colaboradores en 1982 vinculó esta cuantización con invariantes topológicos. Más tarde, la idea se extendió a los aislantes topológicos y superconductores en la década de 2000.
El mecanismo se basa en el concepto matemático de topología, donde los objetos se clasifican por propiedades que se conservan bajo transformaciones continuas. En una fase topológica, la función de onda cuántica del sistema adquiere una estructura global—como un giro o un agujero—que no puede deshacerse sin cruzar una brecha de energía. Por ejemplo, en el efecto Hall cuántico, los electrones en un campo magnético forman estados de borde que conducen sin disipación porque el volumen tiene un número de Chern no nulo. Los estados de borde son una consecuencia directa de la topología del volumen, un principio conocido como correspondencia volumen-borde.
Las fases topológicas se utilizan en la investigación de computación cuántica, particularmente para qubits topológicamente protegidos que son resistentes a la decoherencia, y en el diseño de dispositivos electrónicos sin disipación.
El Premio Nobel de Física de 2016 fue otorgado por descubrimientos teóricos de transiciones de fase topológicas y fases topológicas de la materia.






