Una molécula diminuta, formada por apenas unos pocos átomos, puede comportarse como un imán permanente. Se magnetiza y no tiene prisa por desmagnetizarse, incluso cuando se retira el campo externo. Estas moléculas se denominan imanes moleculares individuales y despiertan el interés de los científicos como posible base para el almacenamiento de información de altísima densidad.
Antes, el comportamiento de estas moléculas se describía con modelos simplificados. Ahora, los físicos han construido un cálculo completo "desde cero": tomaron las ecuaciones de la mecánica cuántica, añadieron la interacción de la molécula con las vibraciones del entorno y calcularon cómo responde la molécula a un campo magnético variable. El resultado se comparó con el experimento para tres compuestos en los que los iones magnéticos de iterbio, terbio y disprosio están diluidos en itrio no magnético dentro de una matriz polimérica. La concordancia resultó buena tanto a bajas como a altas temperaturas.
Este enfoque demuestra por primera vez que el comportamiento complejo de los imanes moleculares puede predecirse sin parámetros de ajuste. Es un paso hacia el diseño de materiales con las propiedades magnéticas deseadas en la computadora, en lugar de buscarlos a ciegas en el laboratorio.
Los imanes moleculares individuales pueden almacenar un bit de información en una sola molécula, lo que es millones de veces más denso que los discos duros actuales.