La luz puede transportar información más rápido que cualquier electrónica. Pero normalmente, entre el ordenador y el láser se encuentra un convertidor digital-analógico, un dispositivo que convierte los ceros y unos en señales eléctricas. Es precisamente lo que frena todo el proceso.
El nuevo transmisor prescinde de este intermediario. El rayo láser atraviesa una lente plana con fase controlable, una fina placa que retuerce las ondas de luz. En el foco de la lente nacen pulsos ultracortos, destellos de femtosegundos (una millonésima de la milmillonésima parte de un segundo). Cada pulso es un bit: un destello brillante significa "1", uno oscuro "0".
Al cambiar el patrón de fase en la lente, los autores hicieron que la luz misma formara el flujo de datos. Sin cables, sin sincronización: solo luz y lente. En el experimento lograron transmitir una imagen en blanco y negro de 15 por 15 píxeles y una imagen en color con codificación de 9 bits. La velocidad fue de aproximadamente 3 billones de bits por segundo, un récord para un solo canal.
Este enfoque elimina dos cuellos de botella a la vez: la electrónica lenta y la coordinación compleja entre varios dispositivos. La luz hace todo el trabajo por sí sola.
La velocidad récord de 3 Tbit/s equivale a unos 375 gigabytes por segundo. En un solo segundo se podría transmitir el contenido de un disco duro de 375 GB.
En la serie "Star Trek", los datos se transmiten a través del subespacio sin demoras. Esta tecnología es un paso hacia que la luz transporte información con la misma libertad que los canales ficticios.