Dispositivo de medición del tiempo ultrapreciso que utiliza transiciones ópticas para detectar diminutos desplazamientos de frecuencia.Un reloj óptico es un dispositivo de medición del tiempo que utiliza la oscilación de la luz a frecuencias ópticas (cientos de terahercios) para definir el segundo. Debido a que las transiciones ópticas ocurren a frecuencias mucho más altas que las transiciones de microondas utilizadas en los relojes atómicos tradicionales, pueden dividirse en más 'tics' por segundo, lo que permite una precisión mucho mayor. Los relojes ópticos son tan exactos que no perderían ni ganarían un segundo en toda la edad del universo.
El concepto se propuso en la década de 1980, pero los relojes ópticos prácticos surgieron en la década de 2000 tras la invención del peine de frecuencias ópticas (Premio Nobel de Física 2000). Los primeros relojes ópticos lograron una exactitud superior a la de los relojes de microondas en la década de 2010.
Una nube de átomos (por ejemplo, estroncio o iterbio) se enfría con láser y se atrapa en una red óptica. Un láser se fija a una transición atómica, y la frecuencia de este láser se cuenta mediante un peine de frecuencias ópticas. La salida del reloj es el número de ciclos ópticos por segundo, que puede compararse con otros relojes mediante enlaces de fibra óptica.
Se utiliza en geodesia para medir diferencias de potencial gravitatorio, en pruebas de física fundamental (por ejemplo, variación de constantes) y como candidato futuro para redefinir el segundo del SI.
Los relojes ópticos son tan precisos que pueden detectar un cambio de altitud de solo unos pocos centímetros, debido a la dilatación gravitacional del tiempo.










