En la Tierra, el espectro radioeléctrico está saturado de señales: comunicaciones, televisión, radares. Pero en la cara oculta de la Luna hay silencio. Allí no se oye el ruido terrestre, y es precisamente allí donde se dirigió la sonda china Chang'e-4 para escuchar por primera vez el espacio en busca de transmisiones de radio alienígenas.
Los científicos procesaron las grabaciones de sus antenas. Buscaban señales que se repitieran con un ritmo preciso, como los golpes de un metrónomo. Tales señales no se parecen a las naturales: la naturaleza rara vez es tan puntual. Pero tras un examen minucioso, todas las coincidencias sospechosas resultaron ser ruido ordinario.
El resultado es vacío, pero no es un fracaso. Así se prueba la nueva tecnología: se verifica que el instrumento funciona y no confunde lo deseado con lo real. En los próximos años, nuevas sondas con radiorreceptores viajarán a la Luna, y entonces la búsqueda de señales extraterrestres se volverá realmente seria.
La sonda Chang'e-4 aterrizó en la Luna en enero de 2019 y sigue funcionando, aunque fue diseñada para durar solo unos meses.
En la película 'Contact', la protagonista escucha una señal alienígena que se repite una y otra vez; precisamente ese tipo de señales periódicas se buscaban en los datos de Chang'e-4.