En el Sol a veces estallan brillantes bucles: las llamaradas solares. Se parecen a descargas eléctricas gigantes, pero en lugar de cables hay campos magnéticos. Dentro de la región activa, las líneas magnéticas se entrelazan como hilos en una madeja, y cuando se rompen y se vuelven a conectar, se libera energía. En este trabajo, los científicos han encontrado el lugar donde ocurre exactamente.
Estudiaron una llamarada de tamaño medio (clase M2.1) en la región activa NOAA 12268. Primero reconstruyeron el campo magnético antes de la llamarada a partir de los datos de observación. Resultó que sobre la región de la llamarada hay una estructura especial: el tubo de flujo hiperbólico del campo magnético curvado. Es un lugar donde las líneas magnéticas convergen y divergen, como el agua en un embudo. Cerca, en la base, hay dos capas donde el campo cambia de manera especialmente brusca: las capas cuasi-separatrices.
Luego, los científicos ejecutaron una simulación por computadora que reproduce el comportamiento del plasma y del campo magnético. En la simulación, dentro del tubo de flujo hiperbólico se formó una capa delgada donde las líneas magnéticas de direcciones opuestas se encontraron y se reconectaron. Al mismo tiempo, en la base del campo, las líneas comenzaron a deslizarse a lo largo de esas mismas capas: esto se llama reconexión deslizante. Según los autores, fue precisamente esto lo que desencadenó la reconexión principal en el tubo.
Como resultado, la energía de la reconexión se dirigió hacia abajo, a la superficie del Sol, y encendió brillantes cintas: esas mismas cintas de llamarada que se ven con telescopios. Así que la cadena es esta: primero la reconexión deslizante en la base, luego la reconexión principal en el tubo hiperbólico, y es esta última la que produce la luz de la llamarada.
Es como si primero tiraras suavemente de los hilos de una madeja y luego toda la madeja se reestructurara bruscamente y expulsara energía. Comprender estos detalles ayuda a predecir mejor las llamaradas solares, que afectan al clima espacial y a nuestra tecnología.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.10684
In this paper, we identify the magnetic reconnections at the hyperbolic flux tube (HFT), aided by slipping reconnection at quasi-separatrix layers (QSLs), which are pivotal to the occurrence of a confined M2.1 class flare in NOAA active region 12268. The magnetic field topology before the flare's onset is obtained through a non-force-free-field extrapolation scheme that accommodates a non-zero Lorentz force. A key aspect is the presence of an HFT in the computational domain above the flaring region, along with two QSLs at the lower boundary. To simulate the dynamics of the active region, we conduct a data-constrained magnetohydrodynamics (MHD) simulation initiated by the extrapolated field. The dynamics captured in the simulation document the formation of a current sheet within the HFT configuration, leading to magnetic reconnection at the HFT. Additionally, we observe the slipping motion of the footpoints of the magnetic field lines in the QSLs at the bottom boundary, which indicates the occurrence of slipping reconnection in the QSLs. Importantly, the magnetic reconnection at the HFT is suggested to be the primary driver in the development of the intricate flare brightenings and the flare ribbons.
La energía de una sola llamarada solar puede superar en miles de millones de veces la energía de todas las bombas atómicas que ha hecho explotar la humanidad.
En la película «Star Trek», las llamaradas solares amenazaron a las naves en más de una ocasión, y la tripulación tuvo que cambiar de rumbo urgentemente.