Cuando un núcleo atómico pesado se rompe, no se divide en dos mitades uniformes. Primero aparecen dos fragmentos con forma de pera, presionados uno contra otro por sus extremos estrechos. Luego, el punto de unión comienza a aplanarse, como si dos gotas se fusionaran y la superficie se nivelara rápidamente.
En ese breve instante, la superficie se mueve hacia adentro, y las partículas dentro del núcleo pueden rebotar en ella, como una pelota contra una pared que se aproxima. Ese rebote les añade velocidad. En el nuevo estudio, los científicos siguieron el destino de esas partículas rebotadas y descubrieron que varios por ciento de los neutrones pueden salir con muy alta energía.
Este mecanismo ayuda a explicar de dónde provienen los neutrones rápidos en la fisión. Son importantes tanto para la energía nuclear como para comprender los procesos dentro de las estrellas.
La velocidad de aplanamiento de la superficie del fragmento es tan grande que la partícula alcanza a rebotar como contra una raqueta en movimiento en el tenis de mesa.