Se ha considerado la posibilidad de que el neutrino de ultra alta energía registrado recientemente por KM3NeT tenga un origen en el universo temprano, procedente de la desintegración o aniquilación de reliquias primordiales de larga vida. Este escenario crea una característica espectral abrupta, en la que el flujo de neutrinos es bajo en todas las energías excepto en la región del evento, lo que reduce la tensión con los resultados nulos de otros experimentos (IceCube) en comparación con un espectro de ley de potencias estándar. Para energías y tiempos de emisión cercanos a la época de la recombinación, se han tenido en cuenta las interacciones con neutrinos de fondo y los procesos radiativos de los estados finales, que modifican el espectro; los cálculos se realizaron con un código especializado. Se encontró que el escenario podría dejar una huella observable en la radiación cósmica de fondo en un futuro cercano, y no predice un exceso de flujo de rayos gamma. Se concluye que el evento KM3NeT podría ser un neutrino primordial, siempre que se generara durante la recombinación o después.
Los neutrinos son partículas casi esquivas: atraviesan planetas sin percatarse de los átomos. Por eso cada captura es un golpe de suerte. Hace poco, el detector submarino KM3NeT atrapó un neutrino con una energía millones de veces mayor que la que producen los aceleradores más potentes de la Tierra. Un nuevo estudio sugiere que no es un visitante de una galaxia lejana, sino un mensaje del Universo temprano. La partícula nació cuando el cosmos tenía solo 380 000 años, justo después de volverse transparente.
Esto explica el silencio de otros observatorios: el mensaje solo se escucha en una energía. En su viaje hacia nosotros, el neutrino chocó con otros neutrinos y su energía cambió. Esos encuentros podrían haber dejado una huella en la radiación cósmica de fondo, el resplandor del Big Bang, estirado por la expansión del Universo.
Si la teoría es correcta, este mensaje solitario nos permitirá asomarnos a la era de los primeros átomos, e incluso más atrás.
🎯 Cada segundo, billones de neutrinos solares atraviesan tu cuerpo sin causar el menor daño.
🎬 Como en «2001: Una odisea del espacio» de Arthur C. Clarke, donde una señal misteriosa llega desde un pasado inimaginable.