Al analizar las soluciones de la ecuación de Friedmann para un espacio-tiempo máximamente simétrico, los investigadores descubrieron si el vacío cuántico de campos escalares puede provocar inflación o la expansión acelerada actual. Un campo con acoplamiento conforme (un tipo de interacción con la gravedad) y una masa de alrededor de diez masas de Planck resulta adecuado para dos papeles a la vez: puede ser tanto el inflatón como la energía oscura. El campo con acoplamiento mínimo, por el contrario, es inútil. Conclusión: es posible que ambos fenómenos tengan un origen común: las fluctuaciones cuánticas del mismo campo, como un acorde que marca tanto el inicio como el final de la sinfonía cósmica.
Inmediatamente después del Big Bang, el espacio se infló a una velocidad inimaginable: eso es la inflación. Ahora, la expansión se ha ralentizado, pero las galaxias se alejan cada vez más rápido. A la culpable de la aceleración se le llamó energía oscura. Los físicos propusieron que un solo campo cuántico, como un resorte comprimido que impregna el cosmos, es responsable de ambos procesos. El campo interactúa con la gravedad de manera especial, de modo que su energía no se debilita con la expansión.
Para este doble papel, el campo debe ser masivo: unas diez veces más pesado que la masa de Planck. Es la masa de una mota de polvo, pero para un objeto cuántico es enorme. Esta coincidencia insinúa que la inflación y la energía oscura no son misterios distintos, sino dos caras de un mismo resorte. La idea, propuesta por Alan Guth para la inflación y desarrollada por Adam Riess para la energía oscura, está respaldada por nuevos cálculos.
🎯 La masa de Planck —unos 22 microgramos— es el peso de un grano de arena o una gota diminuta. Para un campo cuántico, esa masa es enorme, aunque para nosotros resulte imperceptible.