
En 1998, dos grupos independientes de astrónomos, al observar supernovas de tipo Ia, descubrieron que el Universo se expande con aceleración. Fue un shock: se esperaba que la gravedad frenara la expansión. El descubrimiento otorgó un Premio Nobel, y el fenómeno se denominó energía oscura, en honor a su naturaleza invisible y enigmática.
La energía oscura actúa como una antigravedad: crea una presión negativa que separa el espacio. La versión más simple es la constante cosmológica, propuesta originalmente por Einstein, que puede imaginarse como la energía del propio vacío. Pero de dónde viene y por qué hay tanta es aún un misterio.