Una estación meteorológica en Texas registra la lluvia día tras día. La cinta crece. Se forma una película del clima. Normalmente se reproduce hacia adelante, y un programa de aprendizaje automático adivina el aguacero de mañana. Pero le enseñaron a ver también hacia atrás: a poner la película al revés.
Al ir hacia atrás, todo debería coincidir con el pasado. Con tiempo despejado no hay errores. Pero antes de una sequía, la lluvia, la humedad y el viento cambian de forma descoordinada. La «película» inversa empieza a desmoronarse. Un contador especial acumula estos fallos. En cuanto el error supera el umbral, el programa da la alarma.
Este enfoque se probó en experimentos informáticos y con datos de todo el mundo. Comparando la «película» hacia adelante y hacia atrás, el programa encuentra cambios que aún no aparecen en los informes. Al reducir los indicadores a lo esencial, detecta alteraciones antes de que sean visibles. Las oscilaciones internas se convierten en una alerta temprana. En Taiwán, durante la sequía más severa en medio siglo, la alarma llegó con cuatro meses de antelación en las estaciones de montaña, donde las lluvias desaparecen sin avisar.
Durante la sequía más grave en medio siglo en Taiwán en 2020-2021, el nuevo método dio la alarma en estaciones de montaña cuatro meses antes que el índice estándar.
En la novela «El ministerio del futuro», los sistemas climáticos predicen catástrofes con antelación; aquí el programa también «siente» la calamidad que se avecina meses antes.