En la terapia de captura de neutrones por boro, se administra boro-10 al paciente, que se acumula selectivamente en el tumor. Luego se irradia el tumor con neutrones. Cuando un neutrón incide en el núcleo de boro, provoca su desintegración en helio y litio; la energía liberada destruye la célula cancerosa. El principal problema es medir con precisión cuánto boro se ha acumulado realmente en el tumor de cada persona.
La solución es escuchar el 'eco' de los neutrones. Dado que el cuerpo está compuesto en su mayoría de agua, esta deja pasar los neutrones, pero refleja una parte de vuelta. El boro-10 atenúa drásticamente este eco. Comparando la señal reflejada del tumor con la del tejido sano, el detector calcula la concentración. Es similar a la espectroscopía: a partir de la respuesta de una sustancia se conoce su composición.
El método funciona a 6 cm de profundidad, detectando menos de 10 partes por millón de boro, como un grano de sal en una piscina. Sorprendentemente, el boro-10 captura neutrones miles de veces más eficazmente que el carbono y el nitrógeno del cuerpo. El método casi no añade radiación y, como previó Fermi, abre el camino hacia una terapia personalizada.
El boro-10 es uno de los mejores absorbentes naturales de neutrones, su eficacia es miles de veces superior a la del carbono o el nitrógeno, de los que se compone principalmente el cuerpo.