Tras la explosión de una supernova, en el centro queda una bola densa del tamaño de una ciudad: una estrella de neutrones recién nacida. Está caliente, comprimida y tiembla como una campana después de un golpe. Esos temblores —las oscilaciones de la estrella— emiten ondas gravitacionales que los sensibles detectores en la Tierra podrían captar.
Pero, ¿cómo saber qué tiembla exactamente en el interior de la estrella? Los autores del artículo descompusieron las oscilaciones en familias, como un músico descompone un acorde en notas. Resulta que algunas oscilaciones viven en el núcleo de la estrella, otras en su superficie, y otras en la onda de choque que la rodea. El tono principal más agudo es la oscilación de la superficie, donde la densidad cae bruscamente.
Este análisis ayudará a los futuros detectores de ondas gravitacionales: según el tono escuchado, se podrá determinar la masa y el tamaño de la estrella recién nacida, incluso sin verla con un telescopio.
Una estrella de neutrones recién nacida tiembla con una frecuencia de miles de hercios, más alta que la nota más aguda de un piano.
En la película 'Interstellar', las ondas gravitacionales ayudaban a los protagonistas, pero allí las generaban los agujeros negros; aquí, las estrellas recién nacidas que tiemblan.