Los vasos del ojo son una ventana al cerebro. La sangre en ellos pulsa al ritmo del corazón, y esa pulsación se parece a un acorde musical: tiene un tono principal y muchos armónicos. Cuando el cerebro trabaja activamente, el acorde cambia.
La holografía láser permite ver el movimiento de la sangre en los vasos más pequeños de la retina sin necesidad de hacer una sola incisión. Los científicos midieron las ondas de pulso en las arterias del ojo de una persona mientras miraba una pantalla normal y luego una luz parpadeante. Registraron las ondas durante muchos latidos y las descompusieron en componentes simples, como un músico descompone un acorde en notas.
Esto se asemeja a una orquesta que empieza a tocar desafinada: cada instrumento va por su cuenta, no hay melodía común. Los científicos creen que esta falta de armonía en el pulso refleja cómo los vasos del cerebro reorganizan el flujo sanguíneo bajo carga. Si aprendemos a leer este "acorde", podremos detectar fallos en el funcionamiento cerebral en sus etapas más tempranas, mucho antes de que aparezcan los síntomas.
La retina es el único lugar del cuerpo donde los vasos se ven directamente, sin necesidad de abrir nada. Por eso se dice que el ojo es el "espejo del cerebro".