Un resonador magnético es un gran imán que alinea los átomos de hidrógeno del cuerpo y luego capta su señal de respuesta. Estos equipos suelen ocupar una sala entera y costar como una buena casa. Ingenieros de varios laboratorios han decidido crear un resonador que quepa en una maleta y han publicado todos los planos en acceso abierto.
El núcleo del dispositivo es un imán permanente con un campo de unos 50 mT, miles de veces más débil que el de los hospitalarios, pero suficiente para ver la estructura de los tejidos. Un campo débil implica menos ruido y menos consumo, por lo que el equipo funciona con un enchufe normal. Los autores probaron el sistema con maniquíes especiales: recipientes de plástico con disoluciones que imitan distintos tejidos. Las desviaciones geométricas no superaron los 2 mm en todo el campo de visión, y los tiempos de relajación T1 medidos coincidieron con los valores de referencia con un error de solo el 3.1%.
Dos grupos independientes construyeron estos resonadores siguiendo los planos publicados y obtuvieron la misma calidad de imagen. Esto significa que cualquier universidad o clínica puede reproducir el diseño sin costosos ajustes. En el futuro, estos equipos podrían usarse en zonas remotas, en barcos o en hospitales de campaña.
La documentación abierta es como un libro de recetas con instrucciones precisas: si sigues la receta, el plato sale igual en cualquier cocina. Aquí ocurre lo mismo: dos equipos distintos montaron los dispositivos y sus resultados coincidieron.
El imán permanente de este resonador puede fabricarse con una aleación de neodimio, el mismo material que se usa en los potentes altavoces de los auriculares.
En la serie 'The Expanse', los escáneres médicos portátiles de las naves espaciales funcionan con un principio similar: un imán compacto y software abierto.