El pulso en la sien se parece a una carretera principal: en él se ve de inmediato cómo envejecen los vasos. El pulso en la muñeca es como una calle tranquila, donde los detalles importantes se pierden entre el ruido. Los científicos revisaron ambos puntos y encontraron que la edad deja en la sien una huella mucho más nítida.
Cuando el corazón se contrae, envía una onda por los vasos. Hasta la sien, esa onda llega casi sin cambios, mientras que hasta la muñeca alcanza a reflejarse en los vasos pequeños y pierde parte de la información. Por eso en la sien se ven más detalles sobre cómo envejecen las arterias. El rasgo más fuerte es el cambio de curvatura de la onda del pulso. Cuanto más rígido es el vaso, más brusco es el cambio de la curva de la onda.
El beneficio de este hallazgo es sencillo: si un reloj o unos auriculares toman el pulso en la sien, podrán evaluar con más precisión la salud de los vasos. Pero primero hay que hacer mediciones en las mismas personas con los mismos sensores, para asegurarse de que la diferencia no es casual. Por ahora, el pulso en la sien sigue siendo el mapa más fiable para leer la edad.
Los canales de onda corta de la fNIRS, que normalmente se descartan como ruido, en la sien dieron inesperadamente correlaciones con la edad de hasta r = −0.852 en una longitud de onda de 830 nm.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.