La onda de presión transmitida a través de las arterias con cada latido del corazón.Una onda de pulso es la onda de presión que viaja a través de las arterias con cada latido del corazón. Cuando el corazón se contrae, expulsa sangre hacia la aorta, creando un aumento local de presión que se propaga a lo largo del árbol arterial como una onda. Esta onda no es el movimiento de la sangre en sí, sino el pulso de presión que viaja mucho más rápido que el flujo sanguíneo. Es lo que se siente al tomar el pulso en la muñeca.
El pulso se conoce desde la antigüedad, pero su naturaleza ondulatoria fue descrita por primera vez por Thomas Young en 1808, quien relacionó la velocidad de la onda con la elasticidad arterial.
La onda de pulso surge porque las arterias son elásticas. El volumen repentino de sangre proveniente del corazón estira la pared arterial, y la retracción elástica empuja la sangre hacia adelante, transfiriendo la perturbación de presión al segmento siguiente. La velocidad de la onda depende de la rigidez de la pared arterial y de la densidad de la sangre. Las arterias más rígidas (como en el envejecimiento o la enfermedad) transmiten la onda más rápido, lo que puede afectar cómo la onda se refleja en los puntos de ramificación y regresa al corazón, aumentando potencialmente la carga de trabajo cardíaco.
La velocidad de la onda de pulso (VOP) es una medida clínica de la rigidez arterial, utilizada para evaluar el riesgo cardiovascular. También es relevante en el diseño de corazones artificiales y en la comprensión de la dinámica del flujo sanguíneo en cirugía.
La onda de pulso viaja a unos 5–10 metros por segundo en arterias sanas, lo que es aproximadamente 10 veces más rápido que la velocidad real del flujo sanguíneo.




