El agua de nuestro cuerpo funciona como el líquido de frenos de un coche: mientras hay suficiente, todos los mecanismos se mueven con suavidad, pero basta con que el nivel baje para que cada pieza empiece a desgastarse más rápido. Los científicos quisieron comprobar cuánto se acelera ese desgaste cuando una persona bebe crónicamente menos de lo que necesita, y cómo puede detectarse con un análisis de sangre corriente.
Los investigadores tomaron datos de 363 286 personas del sistema sanitario israelí Leumit y de 24 611 participantes de la encuesta estadounidense NHANES. En todos se había medido el nivel de sodio en el suero sanguíneo, un indicador que sube cuando falta agua en el cuerpo. Después calcularon la edad biológica de cada persona y compararon los grupos con distintos niveles de sodio, siempre dentro de la normalidad médica.
Los resultados fueron claros. En las mujeres israelíes, la diferencia de edad biológica entre las que tenían un sodio bajo y las que lo tenían alto fue de 2,32 años. En los hombres el efecto fue más débil, de 0,88 años, pero en los datos estadounidenses los hombres mostraron una diferencia de 1,92 años. La relación aparecía con especial fuerza en las personas menores de 50 años: en las mujeres de hasta 30 años la diferencia llegaba a tres años.
Antes se sabía que una deshidratación grave perjudica la salud, pero la relación entre una ligera falta de agua y el ritmo de envejecimiento seguía siendo discutida. Ahora se ha demostrado que incluso el límite superior de la normalidad del sodio se asocia con una edad biológica de entre uno y tres años más. La comparación de dos grandes muestras independientes hace que esta conclusión sea sólida.
La utilidad práctica es evidente: el análisis de sodio ya forma parte de la bioquímica sanguínea estándar, así que los médicos pueden identificar de inmediato a las personas con riesgo de envejecimiento acelerado y aconsejarles que beban más agua. Queda abierta la pregunta de si aumentar el consumo de agua revertirá el desgaste ya acumulado, pero como medida preventiva barata la hidratación no tiene rival.
En Israel la ley prohíbe a las organizaciones médicas denegar la afiliación por motivos de salud, por lo que la muestra de Leumit casi no sufre el sesgo de selección habitual en los estudios voluntarios.
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.