En un laboratorio subterráneo en Dakota del Sur hay un tanque con diez toneladas de xenón líquido, esperando a que una partícula de materia oscura lo atraviese. Durante 60 días de observación, el detector registró un único rebote nuclear con una energía de 248 keV. Ese impacto resultó ser demasiado fuerte para el fondo habitual, y los científicos buscan una explicación.
El nuevo modelo propone ver el evento como un salto de la materia oscura al peldaño superior de una escalera. La escalera consta de dos partículas casi idénticas con una diminuta diferencia de masas. Cuando la partícula ligera choca con un núcleo de xenón, transita a un estado más pesado, cediendo energía al núcleo. Es precisamente esa transición la que explica el rebote registrado. La dispersión elástica está prohibida porque la partícula coincide con su antipartícula, así que solo queda el canal inelástico.
Lo más interesante es que la escalera está construida por el mismo mecanismo que da masa a los neutrinos. En el modelo aparece un triplete escalar: tres campos unidos por una simetría interna. Ese triplete desdobla los estados pseudodiracianos y, a la vez, genera las pequeñas masas de los neutrinos. Así, un mismo mecanismo es responsable tanto del comportamiento de la materia oscura como de las masas de los neutrinos. Futuros experimentos, como DARWIN, podrán poner a prueba esta idea.
La energía del rebote de 248 keV es aproximadamente 50 veces mayor que las energías térmicas típicas a temperatura ambiente, pero para un núcleo de xenón sigue siendo un golpe muy débil: la velocidad del núcleo tras la colisión sería solo alrededor del 0.1% de la velocidad de la luz.
La idea de materia oscura desdoblada en dos estados casi degenerados recuerda al concepto de los 'gemelos oscuros' de las novelas de Greg Egan, donde la materia invisible tiene su propia estructura compleja que afecta a la materia visible mediante interacciones raras.