Un cristal de átomos cargados reacciona a los más mínimos empujones, como la superficie de un estanque al caer una piedrita. La compresión cuántica lo vuelve supersensible, silenciando el ruido. Así se puede detectar la esquiva materia oscura y ondas gravitacionales, cambiando nuestra comprensión de
arXiv:2604.22336 · 2026-04-24