
La materia oscura fue mencionada por primera vez por el astrónomo suizo Fritz Zwicky en 1933. Al estudiar el movimiento de galaxias en el cúmulo de Coma, descubrió que sus velocidades eran demasiado altas para la masa observada y propuso la existencia de una masa 'oscura' oculta. En los años 70, la astrónoma estadounidense Vera Rubin, investigando galaxias espirales, obtuvo pruebas convincentes: las curvas de rotación permanecían planas a grandes distancias del centro, lo que indicaba un enorme halo invisible. Estos trabajos convirtieron la materia oscura en un problema central de la cosmología.
Imagina una bola de nieve con una piedra en el centro. Cuando la bola rueda, la nieve se dispersa y la piedra permanece. La materia oscura actúa como un 'pegamento' gravitacional: no interactúa con la luz, pero con su atracción mantiene las estrellas en las galaxias, impidiendo que se dispersen debido a la rápida rotación. No sabemos exactamente cómo 'funciona': los candidatos van desde partículas masivas que interactúan débilmente (WIMPs) hasta axiones o incluso agujeros negros primordiales.