
El amoníaco puro fue obtenido por Joseph Priestley en 1774, y su composición fue descifrada por Claude Berthollet en 1785. En astronomía se detectó por primera vez en 1968 en el medio interestelar mediante emisión de radio a una longitud de onda de 1.3 cm.
La molécula de amoníaco es una pirámide triangular. El nitrógeno está en el vértice y los tres hidrógenos en la base. Esta forma hace que la molécula se 'invierta' ligeramente, emitiendo ondas de radio a una frecuencia determinada, precisamente por estas 'inversiones' los astrónomos encuentran amoníaco en el espacio.