
El hidrógeno como elemento químico lo descubrió Henry Cavendish en 1766. Sin embargo, su papel estelar lo reconoció por primera vez Cecilia Payne-Gaposchkin en 1925, al demostrar que las estrellas se componen principalmente de hidrógeno. Y antes, Johann Balmer había estudiado las líneas espectrales del hidrógeno en 1885.
El espectro del hidrógeno es como un código de barras único. Cuando la electricidad o el calor excitan el átomo, el electrón salta a un 'piso' superior y luego cae de vuelta, emitiendo luz de colores estrictamente definidos. Por estos colores, los astrónomos saben que en una estrella lejana hay hidrógeno.