
El concepto de energía interna se desarrolló en el siglo XIX junto con la ciencia del calor, la termodinámica. Científicos como James Joule y Rudolf Clausius demostraron que el calor no es una sustancia especial, sino una forma de energía asociada al movimiento de las partículas.
Imagina un balón de fútbol al que se le infla aire. Al golpear el balón, comprimes el aire en su interior, y las partículas comienzan a moverse más rápido: la energía interna aumenta, el balón se calienta. El calor de una fogata también hace que las moléculas de aire circundante se muevan con más energía: la energía interna del aire aumenta y este asciende.
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