
La idea del neutrino nació en 1930, cuando Wolfgang Pauli postuló esta partícula para explicar la pérdida de energía en la desintegración beta. Las oscilaciones fueron predichas por Bruno Pontecorvo en 1957, al suponer que los neutrinos de distintos tipos pueden transformarse unos en otros. La confirmación decisiva llegó en 1998 gracias al experimento Super-Kamiokande en Japón, que registró la transformación de los neutrinos atmosféricos.
Cada tipo de neutrino es una mezcla de tres estados cuánticos con masas diferentes. Al moverse, estos estados acumulan un desfase temporal distinto, como dos péndulos de diferente longitud que, comenzando al unísono, pierden poco a poco la sincronía. Como resultado, la composición de la mezcla cambia y vemos alternativamente un tipo u otro.
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