
El neutrino fue predicho por Wolfgang Pauli en 1930 para explicar la misteriosa pérdida de energía en la desintegración beta (cuando un núcleo emite un electrón). Se detectaron por primera vez en 1956 en el experimento «Poltergeist» cerca de un reactor nuclear.
De vez en cuando, un neutrino choca con un núcleo atómico y lo transforma en otro elemento. Así funcionan los detectores: enormes tanques de agua donde esas colisiones producen débiles destellos de luz que son registrados por instrumentos sensibles.