
En la década de 1980, el físico Richard Feynman sugirió que una computadora cuántica podría modelar procesos naturales con mayor precisión. David Deutsch desarrolló la teoría, y a finales de los 90 se construyeron los primeros dispositivos funcionales.
Los cúbits se crean a partir de átomos, iones o circuitos superconductores. Su estado se controla con pulsos láser o radiación de microondas, análogos a los elementos lógicos de un procesador clásico. La superposición permite procesar muchas variantes en un solo paso, y la interferencia (como la suma de ondas) amplifica el resultado deseado, que luego se mide.