
Se manifiesta en la electrónica: los portátiles no se calientan solo por imperfecciones de los materiales, sino también por una razón fundamental: el borrado de información en los microchips libera calor de forma irreversible. En el futuro, los ordenadores cuánticos recurrirán a la computación reversible para aproximarse a este límite mínimo, aunque no podrán superarlo.