Imagina un columpio: un extremo arriba, el otro abajo. En el mar de China Meridional, bajo el agua, funciona un columpio similar, solo que en lugar de altura, balancea calor. Si el norte del mar se calienta, el sur se enfría al mismo tiempo.
Los científicos observaron profundidades de 50 a 150 metros y notaron que este columpio se activa cada verano. Cuando el viento de verano (monzón) es fuerte, el norte se enfría y el sur se calienta. Cuando el viento es débil, ocurre lo contrario. El viento está controlado por El Niño, una corriente cálida en el océano Pacífico que llega cada pocos años.
Antes nadie entendía por qué la temperatura submarina cambiaba de un año a otro. Ahora está claro: es un columpio que el monzón pone en movimiento. Este conocimiento ayuda a advertir con antelación sobre huracanes y olas de calor submarinas, que matan corales y peces.
El dipolo subsuperficial no se ve en la superficie: allí, con monzón fuerte, toda la cuenca se enfría debido a la evaporación y al afloramiento, mientras que el dipolo se oculta a más de 50 metros de profundidad.