Una semilla de trigo es como un viajero dormido en tierra fría: para despertar necesita una lluvia cálida. Científicos de la India han encontrado una forma de despertarla sin químicos: con plasma frío, el mismo que brilla en los tubos de neón.
El plasma es un gas en el que algunos átomos han perdido electrones. Raspa ligeramente la cubierta de la semilla, y el agua entra más rápido. En el experimento, cinco variedades de trigo del norte de la India se trataron con plasma durante tres minutos o se regaron con agua a través de la cual se había hecho pasar plasma durante quince minutos. Las semillas se hincharon con más facilidad, las raíces y los brotes crecieron más, y las espigas se hicieron más largas y pesadas.
Lo mejor fue la combinación: un tratamiento corto con plasma y riego con agua activada. Las variedades respondieron de manera diferente, pero la conclusión general es clara: el plasma ayuda al trigo a brotar con más vigor y a dar más pan.
El tratamiento con plasma hace que la superficie de la semilla sea más 'mojable': una gota de agua se extiende sobre ella en lugar de formar una bolita.