Júpiter es una enorme esfera de gas que se encuentra cinco veces más lejos del Sol que la Tierra. Ahora, imagina una esfera similar, pero alrededor de otra estrella, a una distancia decenas de veces mayor. A esos planetas se les llama júpiteres fríos, y siguen siendo un misterio: ¿cómo llegaron allí?
Los astrónomos han estudiado cuatro de estos planetas alrededor de estrellas lejanas. Combinaron dos métodos de observación: siguieron cómo la estrella se tambalea ligeramente por la atracción del planeta y cómo se desplaza lentamente contra el fondo de otras estrellas durante 25 años. Es como mirar un columpio: por el movimiento del asiento se puede deducir el peso del niño, aunque no lo veas.
Al combinar los datos, los científicos calcularon las masas de los planetas y la inclinación de sus órbitas. Resultó que alrededor de una estrella, dos planetas se mueven en planos muy inclinados, como si sus órbitas hubieran sido volteadas. Es un caso raro que ayudará a comprobar cómo estos sistemas se vuelven tan torcidos.
El descubrimiento sugiere que podría haber muchos más júpiteres fríos de lo que pensábamos. El telescopio Gaia, en los próximos años, probablemente encontrará cientos de estos mundos, y entonces el panorama de la formación planetaria se aclarará.
El Júpiter de la primera frase es nuestro vecino. Y estos gigantes lejanos, detectados por movimientos apenas perceptibles de las estrellas, nos recuerdan que los sistemas planetarios pueden estar organizados de maneras muy distintas a la nuestra.
Uno de los planetas hallados tiene una masa de solo 0,37 veces la de Júpiter: es menos masivo que Saturno, pero aun así se considera un júpiter frío por su ubicación lejos de la estrella.
En la novela 'Solaris' de Stanislaw Lem, un planeta océano orbita alrededor de dos soles y su órbita fue durante mucho tiempo un enigma, al igual que las órbitas de los júpiteres fríos que los científicos intentan descifrar mediante indicios indirectos.