En la corriente de partículas cargadas que sopla continuamente desde el Sol, a veces se producen ráfagas de radio: señales cortas y potentes en una frecuencia que se puede captar con un receptor de radio común. Hasta ahora no estaba claro cómo se generan exactamente estas señales en esa corriente. Ahora, los instrumentos de la nave Solar Orbiter han visto por primera vez todo el proceso con sus propios ojos.
El Sol emite haces de electrones, partículas con carga negativa. Estos haces, como lanchas rápidas, surcan el viento solar. Al hacerlo, excitan en el plasma (gas caliente de partículas cargadas) ondas de un tipo especial: las llamadas ondas de Langmuir. Antes se pensaba que estas ondas simplemente se dispersaban en inhomogeneidades aleatorias. Pero los nuevos datos mostraron que las ondas pueden descomponerse en dos partes, y una de ellas es precisamente una onda de radio.
Los científicos verificaron que las ondas realmente se descomponen, y no que simplemente coincidieron por azar. Para ello, midieron las frecuencias y las direcciones de movimiento de todas las ondas, compararon sus fases (desplazamientos de las oscilaciones) y el momento de aparición. Todo coincidió con las predicciones teóricas. Además, la simulación por computadora mostró que la descomposición ocurre dentro de un suave "pozo" de densidad: una región donde hay ligeramente menos partículas que alrededor. Ese pozo retiene las ondas, impidiendo que se dispersen, y la descomposición logra completarse.
Este hallazgo es un paso importante para comprender cómo el Sol "conversa" con nosotros en el lenguaje de las ondas de radio. Ahora conocemos uno de los mecanismos que convierte la energía de los haces de electrones en señales de radio que llegan a la Tierra.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2601.18495
The nonlinear decay of Langmuir/$$\mathcal{Z}$$-mode waves into electromagnetic $$\mathcal{Z}$$-mode wave radiation at the plasma frequency is observed for the first time in the solar wind. This finding was enabled by the unprecedented high-resolution electric and magnetic field measurements provided by the Radio Plasma Waves (RPW) instrument aboard the Solar Orbiter spacecraft, which encountered an electron beam associated with a Type III radio burst. The decay process is definitively identified through multiple lines of evidence: satisfaction of frequency and wavevector resonance conditions, strong phase coherence and temporal coincidence between the interacting waves, exclusion of competing mechanisms, and full agreement with theoretical predictions. Particle-in-cell simulations, conducted under close beam-plasma conditions, successfully reproduce the key features of the observations. Notably, they suggest that the wave packet observed by Solar Orbiter may be trapped within an extended, nearly flat-bottomed density well, where the decay process is not overcome by wave scattering on random density fluctuations and subsequent mode conversion effects.
Las ráfagas de radio de tipo III del Sol se pueden escuchar con un receptor de radio común: suenan como silbidos cortos, parecidos al canto de los pájaros.
En la novela de Stanisław Lem "Solaris", el océano del planeta se comunica con los humanos mediante ondas de radio, posiblemente usando procesos de plasma similares.