Un protón ordinario está formado por tres quarks, como un taburete de tres patas. Pero la naturaleza no prohíbe ensamblar también una 'butaca' con cuatro quarks, si dos de ellos son pesados quarks encantados y dos son ligeros. Estas partículas se denominan tetraquarks y, hasta ahora, se estudiaban principalmente en grandes aceleradores, haciendo chocar partículas y analizando los fragmentos.
Ahora los físicos probaron otra vía: reformularon el problema de los cuatro quarks en el lenguaje de los bits cuánticos y ejecutaron el cálculo en una computadora cuántica. En lugar de acelerar partículas, calcularon cómo los quarks se atraen y se repelen, usando modelos de tipo cuántico. Resultó que la 'unión' más fuerte se produce cuando dos quarks encantados y dos ligeros forman un estado con espín total cero y paridad positiva. Esta partícula vive más que otras variantes, y su masa coincidió con las predicciones de modelos antiguos y probados.
Este cálculo es la primera demostración de que la simulación cuántica sirve para buscar partículas exóticas. Antes se consideraba que estas tareas eran demasiado complejas para los procesadores cuánticos actuales. Ahora se abre el camino al estudio de familias enteras de estados de cuatro quarks que quizás se esconden en los datos de futuros experimentos.
Un tetraquark con dos quarks encantados es aproximadamente tres veces más pesado que un protón, pero vive miles de millones de veces menos: solo una fracción diminuta de segundo.