Para explicar la misteriosa discrepancia en la velocidad de expansión del Universo, los astrofísicos han propuesto modificar el modelo estándar: en lugar de una energía oscura constante, usar el calor del vacío en expansión. Este calor, relacionado con la temperatura del horizonte cósmico, se parece a la radiación de un cuerpo caliente. Este enfoque resuelve la famosa «tensión de Hubble». ¿Será que el vacío no está tan vacío después de todo, sino lleno de un aliento térmico?
En el modelo cosmológico estándar ΛCDM, las galaxias se alejan bajo el empuje de la energía oscura, un resorte invisible. Sin embargo, distintos métodos para medir la velocidad de la expansión arrojan cifras diferentes, como si una regla tuviera la escala desplazada. Esta discrepancia ya la notó Edwin Hubble hace casi un siglo.
Un nuevo trabajo propone una salida: cambiar el resorte por calor. El vacío no está vacío: según los cálculos de Stephen Hawking y Gary Gibbons, el borde del mundo visible, el horizonte cósmico, tiene una temperatura minúscula. Ese calor empuja desde dentro, y cuanto más amplio es el horizonte, mayor es el calentamiento. La expansión se convierte en una respiración térmica: una exhalación de calor separa el espacio.
Giro inesperado: el universo no se enfría, sino que se calienta. La energía térmica del horizonte aumenta, espoleando la expansión. Así desaparece la necesidad de una constante misteriosa: basta con el calor de sus propias fronteras. El Big Bang resulta no ser un empujón del pasado, sino el calor creciente del presente.
🎯 La temperatura del horizonte cósmico es de aproximadamente 10⁻²⁹ kelvin, miles de millones de veces más fría que el punto más frío jamás creado por el ser humano.
🎬 Los autores de ciencia ficción hablan a veces de un «universo cálido» con un fuego interior; aquí eso adquiere una base científica.