En el sistema binario VW Hydrae, la enana blanca se comporta como una aspiradora: arranca material de la estrella vecina y a su alrededor se forma un disco brillante. De vez en cuando, ese disco pierde estabilidad y estalla, como un lavabo desbordado del que de repente se derrama el agua. El telescopio TESS siguió tres de estas erupciones y notó un detalle curioso: antes de cada erupción, el brillo primero caía y luego se disparaba. Esa caída se parece al momento en que el agua del lavabo casi se ha ido, pero luego vuelve con fuerza redoblada.
Los científicos midieron cómo cambia el brillo de la estrella con el tiempo y vieron que durante la caída el disco sigue cambiando lentamente de forma. Esto les permitió calcular las masas de ambas estrellas: la enana blanca pesa aproximadamente como el Sol (entre 0.6 y 1.0 masas solares), y su compañera es una estrella ligera de unas 0.08–0.14 masas solares. Estos datos tan precisos convierten a VW Hydrae en un referente para probar modelos de erupciones en sistemas similares.
La enana blanca del sistema VW Hydrae es tan densa que una cucharadita de su material pesaría varias toneladas.
Las erupciones en enanas blancas han inspirado escenas de ciencia ficción en las que los protagonistas observan repentinos estallidos de radiación procedentes de estrellas.