Un solo átomo recuerda su estado ✎ exprés

Original: "Single Atom Magnets on Thermally Stable Adsorption Sites: Dy on NaCl(100)"
arXiv:2603.25608 · 2026-03-26 · arXiv non-exclusive · análisis propio · 2 min
Un átomo individual de disprosio sobre una película de sal conserva su estado magnético durante decenas de segundos.

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Un imán de nevera se sostiene gracias a muchos átomos alineados en una misma dirección. ¿Y si tomamos un único átomo y le pedimos que recuerde hacia dónde estaba magnetizado? Eso es exactamente lo que hicieron los físicos: pusieron un átomo de disprosio sobre una película delgada de sal de mesa común y comprobaron cuánto tiempo mantiene el átomo su estado magnético.

El átomo resultó terco. A una temperatura de 2,5 K (apenas más cálida que el cero absoluto, donde todo se congela) conservó su magnetización unos 10 segundos si estaba en un lugar concreto de la película de sal. Pero si el átomo se posaba en otro sitio, en la cima de un átomo de cloro, aguantaba nada menos que 550 segundos. Para que te hagas una idea: en 550 segundos puedes hervir agua en un hervidor, y durante todo ese tiempo el átomo 'recordó' su dirección.

El secreto es que el átomo se asienta sobre la superficie de la sal con firmeza, como una chincheta en un tablero. Normalmente, los átomos magnéticos individuales requieren temperaturas ultrabajas y solo se mantienen durante fracciones de segundo. Aquí, la sal resultó ser el sustrato ideal: no deja que el átomo se tambalee por los golpes térmicos.

Esta resistencia abre el camino al almacenamiento de información a escala de un solo átomo. Hoy en día, un disco duro escribe un bit con miles de átomos, pero aquí tenemos un átomo por bit. Eso sí, todavía queda lejos para un ordenador doméstico: se necesita vacío, frío y un microscopio de efecto túnel. Pero el primer paso está dado: un átomo sobre sal ha demostrado que sabe recordar.

El disprosio es un metal de tierras raras que, en estado puro, es blando como el plomo y se oxida rápidamente al aire. Su nombre proviene del griego 'disprositos', que significa 'difícil de alcanzar'.

En el relato de Arthur C. Clarke 'Los nueve mil millones de nombres de Dios', unos monjes usan un ordenador para enumerar todos los nombres posibles; quizá algún día los imanes atómicos hagan que esos cálculos sean diminutos y silenciosos.

Científicos
Emmy NoetherWolfgang PauliEnrico FermiPaul DiracChien-Shiung WuEugene Wigner
Conceptos
imán permanente películas magnéticas ferromagnet refrigeración magnética