La Escherichia coli es una nadadora diminuta en un mundo donde el agua es espesa como gelatina. Dentro de nuestro intestino no se desliza libremente, sino que se abre paso a través de la mucosidad, una red enredada de moléculas largas parecida a una madeja de hilos enmarañados. ¿Cómo logra la bacteria moverse en un entorno así?
Los científicos construyeron un modelo computacional en el que una bacteria con cabeza ovalada y cola flagelar delgada nada a través de la mucosidad. La cola funciona como una hélice diminuta, pero es tan fina que se desliza entre los hilos de la mucosidad. El modelo muestra que la cola empuja el agua, y el agua empuja la mucosidad, y de cómo la mucosidad fluye alrededor de la cabeza y la cola depende la velocidad de la bacteria.
El resultado principal: el movimiento de la bacteria se puede descomponer en tres partes: cómo mueve el cuerpo, cómo funciona la cola y cómo la mucosidad reacciona empujándola. Esto permite calcular rápidamente cómo nadará la bacteria en cualquier mucosidad. Antes, estos cálculos tomaban días; ahora, minutos.
Este enfoque ayudará a entender cómo las bacterias patógenas se abren paso a través de la mucosidad protectora en los pulmones o el intestino, y quizás sugerirá cómo detenerlas.
La Escherichia coli puede nadar una distancia 10 veces mayor que su propia longitud en un segundo, lo que equivaldría a que una persona nadara 20 metros en un segundo.