Microorganismos unicelulares, algunos de los cuales pueden detectar campos magnéticos para orientarse.Las bacterias son microorganismos unicelulares que carecen de núcleo y se encuentran en prácticamente todos los ambientes de la Tierra. Algunas especies, conocidas como bacterias magnetotácticas, contienen cadenas de nanopartículas magnéticas que actúan como una aguja de brújula, permitiéndoles detectar y alinearse con los campos magnéticos. Esta capacidad les ayuda a navegar hacia niveles óptimos de oxígeno en ambientes acuáticos.
Las bacterias magnetotácticas fueron descubiertas por Richard Blakemore en 1975, quien las observó nadando consistentemente hacia el norte en un microscopio. Él acuñó el término 'magnetotaxis' para describir su comportamiento.
Las bacterias magnetotácticas sintetizan pequeños cristales de magnetita (Fe3O4) o greigita (Fe3S4) dentro de sus células, dispuestos en cadenas llamadas magnetosomas. Estas cadenas actúan como un dipolo magnético permanente, haciendo que la bacteria se alinee pasivamente con el campo magnético terrestre. Cuando la bacteria nada, se mueve a lo largo de las líneas del campo magnético, que en muchos hábitats apuntan hacia aguas más profundas y pobres en oxígeno, un entorno preferido por estas bacterias.
Las bacterias magnetotácticas se utilizan en biotecnología para la administración dirigida de fármacos, el tratamiento de tumores mediante hipertermia magnética y como fuente de nanopartículas magnéticas para diversas aplicaciones. También sirven como modelos para comprender la biomineralización.
Algunas bacterias magnetotácticas pueden orientarse utilizando tanto el campo magnético terrestre como su propia dirección de natación, usando efectivamente el campo como un 'mapa' y sus flagelos como una 'brújula'.












