
Apéndices largos y en forma de látigo que las células usan para desplazarse en fluidos.Los flagelos son apéndices largos y en forma de látigo que sobresalen del cuerpo celular de muchas bacterias, arqueas y células eucariotas. Son los orgánulos primarios de motilidad, permitiendo a las células nadar en ambientes líquidos. En bacterias, el flagelo es un filamento helicoidal que rota como una hélice, impulsado por un motor incrustado en la membrana celular. En contraste, los flagelos eucariotas (como los de los espermatozoides) se doblan de manera ondulante, impulsados por motores moleculares llamados dineínas.
La existencia de los flagelos fue observada por primera vez por Antonie van Leeuwenhoek en el siglo XVII, quien los describió como 'patitas' en las bacterias. El mecanismo molecular de la rotación flagelar bacteriana fue dilucidado en la década de 1970 por Howard Berg y otros, quienes usaron experimentos con células ancladas para demostrar que el flagelo rota.
Los flagelos bacterianos están compuestos por una proteína llamada flagelina, que se autoensambla formando un tubo hueco. El motor en la base, impulsado por el flujo de protones o iones de sodio a través de la membrana celular, hace girar el filamento. La dirección de rotación puede invertirse, haciendo que la bacteria 'corra' (nade suavemente) o 'dé tumbos' (cambie de dirección). Los flagelos eucariotas tienen una estructura interna compleja llamada axonema, que consiste en nueve pares de microtúbulos dispuestos alrededor de un par central. Los motores de dineína hacen que los microtúbulos se deslicen entre sí, produciendo un movimiento de flexión que se propaga a lo largo del flagelo.
Comprender la motilidad flagelar es importante en medicina para desarrollar tratamientos contra infecciones bacterianas, ya que la motilidad es a menudo un factor de virulencia. En biotecnología, los flagelos se estudian por su potencial en la creación de microrrobots y para entender los procesos de autoensamblaje.
El motor flagelar bacteriano es una de las máquinas rotatorias más eficientes conocidas, capaz de girar a velocidades de hasta 100,000 revoluciones por minuto, y puede cambiar de dirección en menos de un milisegundo.























