Un ordenador cuántico mantiene los átomos en trampas de luz, como canicas en agujeros. Para leer la respuesta, hay que fotografiar cada átomo y determinar si brilla o no. Antes, el análisis de una imagen de este tipo llevaba tanto tiempo que el ordenador quedaba inactivo. Ahora, los ingenieros han creado una placa especial que examina la fotografía y encuentra todos los átomos al instante.
La placa funciona como un clasificador muy rápido en una cinta transportadora: no espera a que se procese un píxel, sino que toma inmediatamente el siguiente. Gracias a esto, una imagen de 256 por 256 puntos se procesa en 115 microsegundos, 35 veces más rápido que en un ordenador convencional. Esta velocidad es importante porque en un ordenador cuántico los átomos no pueden mantener su estado durante mucho tiempo.
El dispositivo se basa en un circuito programable que se puede configurar para diferentes tareas. Los ingenieros han ideado cómo precargar los datos para que la placa no se quede inactiva. Ahora el ordenador cuántico podrá pasar de un cálculo a otro más rápidamente. Este es un paso hacia que las máquinas cuánticas se conviertan en asistentes prácticos para el cálculo de nuevos materiales o medicamentos.
Para ver un átomo individual, se ilumina con un láser y comienza a brillar como una pequeña luciérnaga. La cámara capta ese brillo y el programa busca puntos brillantes sobre un fondo oscuro.