En el centro de la galaxia PDS 456 brilla un cuásar: un agujero negro que devora gas y emite una luz más brillante que cientos de miles de millones de estrellas. El telescopio de rayos X XRISM ha examinado esa luz y ha visto en ella una empalizada de bandas oscuras, parecidas a la sombra de una cerca de estacas al atardecer. Cada banda es una nube de gas que ha bloqueado parte de la radiación. Pero las bandas aparecen desplazadas hacia las altas energías, como si todas las nubes se precipitaran hacia nosotros a gran velocidad.
Normalmente, ese desplazamiento se explicaba por un viento: el agujero negro expulsa el gas hacia afuera, y este se aleja como el humo de una chimenea. Pero entonces las nubes deberían estar dispersas lejos del agujero, y sus velocidades ser casi iguales. Las observaciones mostraron otra cosa: cinco grupos de bandas con distintos desplazamientos, como cinco vallas colocadas una detrás de otra. Cada valla siguiente está más cerca del agujero y se mueve más rápido.
Los autores del trabajo propusieron una imagen sencilla: finos anillos de gas yacen justo sobre la superficie del disco de acreción, ese panqueque giratorio por el que la materia fluye hacia el agujero negro. Un anillo a menor radio gira más rápido, por lo que su luz se desplaza más. Un modelo con cinco anillos, situados desde el borde mismo de la órbita estable hasta una distancia de 15 veces el radio gravitatorio, reprodujo exactamente todo el patrón de bandas.
Así que los "bosques" de líneas en rayos X no son ruido aleatorio, sino la huella de la estructura del borde más interno del disco. Por primera vez podemos ver cómo es la superficie de ese disco allí donde la materia ya casi cae en el agujero. Y no es solo una imagen bonita: de cómo fluye el gas en los últimos momentos antes de caer depende cuánta energía alcanza a liberarse y cómo influye el agujero negro en toda la galaxia que lo rodea.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.09433
Recent XRISM observations of active galactic nuclei such as PDS 456 have revealed ``forests'' of absorption lines best modeled by five distinct absorption zones with varying large blueshifts. We propose a model in which these relativistic blueshifts originate from the motion of the accretion disc itself, rather than from a clumpy super-Eddington outflow at hundreds of gravitational radii $$r_g\equiv GM/c^2$$. We demonstrate that thin rings of absorbing material lying just above the accretion disc at varying radii can produce the observed energy shifts and separations of the absorption zones. In this model, the PDS 456 transmission spectrum is well reproduced by rings with widths $$\Delta r\lesssim1r_g$$ at locations between the black hole's innermost stable circular orbit (ISCO) and $$\approx15r_g$$. This model suggests that the absorption forests seen in XRISM observations can probe the surface structure of the innermost ($$\lesssim15r_g$$) regions of quasar accretion discs.
El radio gravitatorio del agujero negro en PDS 456 es de unos 4,5 millones de kilómetros, tres veces el diámetro del Sol. Los anillos en cuestión se encuentran a una distancia de 1 a 15 de esos radios, es decir, en la zona más caliente y rápida del disco.
En la película 'Interstellar', los protagonistas ven el disco de acreción del agujero negro Gargantúa de cerca: precisamente esas estructuras anilladas en su borde interno ahora pueden estudiarse en espectros de rayos X reales.