Cuando una estrella masiva muere, su núcleo colapsa y nace una tormenta de neutrinos. Estas partículas fantasma salen disparadas y, de camino, cambian de tipo, como un camaleón cambia de color. Esta danza de sabores puede impulsar la explosión o, por el contrario, atenuarla.
Pero esta danza tiene un coreógrafo: los cambios de densidad de la materia. Los científicos construyeron un modelo global con simetría esférica y vieron que, si la densidad cambia demasiado bruscamente, la danza se detiene. Las partículas no tienen tiempo de reajustarse, como un corredor que no logra tomar una curva cerrada.
La gran sorpresa es la amortiguación artificial de las oscilaciones. Se añade a los cálculos por simplicidad, pero emborrona el panorama: la supresión de las transformaciones parece más fuerte de lo que es en realidad. Los autores dedujeron una fórmula simple que ayudará a construir modelos más honestos de supernovas y fusiones de estrellas de neutrones.
Así que la próxima vez que mires al cielo nocturno, recuerda: allí, en el corazón ardiente de una estrella moribunda, las partículas fantasma deciden el destino de la explosión.
Los neutrinos son tan omnipresentes que cada segundo billones de estas partículas, nacidas en estrellas lejanas, atraviesan tu cuerpo.