Se abre un viejo cofre con reliquias familiares y dentro hay joyas que se creían contemporáneas de la bisabuela. Pero de repente se descubre que el oro fue refundido y las piedras fueron talladas de nuevo, y que esto ocurrió mucho más tarde de lo que se pensaba. Una historia similar les sucedió a las partículas más antiguas de los meteoritos: las inclusiones ricas en calcio y aluminio, o CAI. Su edad es de unos 4,567 millones de años y se consideran los primeros cuerpos sólidos que se condensaron en la nube protoplanetaria.
Durante mucho tiempo se pensó que estas partículas eran testigos intactos del comienzo mismo. Pero una nueva investigación, basada en simulaciones por computadora, dibuja un panorama diferente. Cuando una nube molecular gigante se contraía y daba a luz a un cúmulo estelar, flujos de gas y polvo fluían hacia las protoestrellas en formación. Estos flujos, como ríos celestiales, chocaban contra los embriones de los sistemas estelares. En las simulaciones de alta resolución se ve cómo el disco alrededor de la joven estrella comenzaba a curvarse y a cubrirse de ondas espirales, igual que el agua en una taza si se empuja bruscamente.
Y luego, a medida que se enfriaba, de ese gas nacían nuevas partículas sólidas. Resulta que las CAI encontradas hoy en los meteoritos no son en absoluto primigenias. Son reliquias "refundidas" que solo conservan la memoria del último gran episodio de caída de material al disco. Lo más interesante es que todo este ciclo — evaporación, mezcla, nueva condensación — se completaba en unos 100 mil años. En términos cósmicos, es un instante. Así, los meteoritos no nos hablan del tranquilo amanecer del sistema solar, sino de su tormentosa y ardiente juventud.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2604.21322
Calcium-aluminum-rich inclusions (CAIs) in carbonaceous chondritic meteorites are the oldest relics in the solar system. Notably, their radiogenic age feature a brief (100 kyr) condensation episode. In contrast, the reservoirs of the short-lived isotopes in CAIs, presumably supernovae or asymptotic giant stars, pollutes star-forming regions in giant molecular cloud complexes (GMC) over much longer (Myr) duration. Through a series of numerical simulations, we show here the possibility that, within an extended region (2$$\sim$$3 AU), nearly all ``pre-solar'' CAI-loaded grains in the infall clouds were sublimated and re-condensed during the early ($$ \lesssim 10^5$$ yr) infall and formation of class-0 disks. We adopt a set of initial conditions from a previous hydrodynamic simulation of the collapse of GMC and the formation of young stellar clusters. We analyze the evolution of the disk's thermal distribution and dynamical structure resulting from the interaction between circumstellar disks and infalling gas. Our follow-up simulations, with much higher resolution, show significant and rapid changes in the disk orientation and morphology due to the dynamic infall of external streamers. Warps and global spiral density waves commonly appear. They lead to intense dissipation which heats the gas to sufficiently high temperature to sublimate prior-generation CAIs. This solid-to-gas phase transition is followed by subsequent cooling and re-condensation. The CAI contained in the meteorites today could be the relics of the last episode of major infall onto class 0 disks.
La temperatura de evaporación de las CAI es aproximadamente el doble que la de un alto horno: unos 1700°C. Para comparar, la lava de un volcán ya es "líquida" a 1200°C.