Una placa de cobre del tamaño de una moneda se vaporiza bajo el impacto del láser en milmillonésimas de segundo. La nube caliente de cobre se estrella contra el helio frío, como un chorro de vapor en el aire helado. En las imágenes se ve una burbuja nítida con finos filamentos en los bordes: el plasma no se expande de manera uniforme, sino que se descompone en fibras del grosor de un cabello humano.
El plasma es un gas en el que los electrones se han separado de los átomos. Conduce la electricidad y reacciona a los campos magnéticos. En el experimento, la burbuja de cobre empuja el helio y en la frontera se generan vórtices. La radiografía de protones mostró que dentro de la burbuja hay campos magnéticos que una cámara normal no puede ver.
Estas burbujas aparecen dentro de los blancos de fusión termonuclear, donde las paredes de la cavidad se vaporizan y dificultan la compresión del combustible. Comprender cómo se expande el plasma en un gas ayudará a ajustar con mayor precisión los láseres para futuras centrales eléctricas.
La temperatura del plasma de cobre en el experimento alcanzó cientos de miles de grados, decenas de veces más caliente que la superficie del Sol.