Los rayos gamma son la luz más energética del universo. Pero una parte de ellos, de energía intermedia, permaneció invisible durante mucho tiempo: los instrumentos no podían captarlos, y en el cielo quedaba un vacío. Los científicos lo llaman el 'hueco del MeV', por la unidad de energía que transportan estos rayos.
La nueva cámara funciona como un detective de tres capas. La primera capa capta el rayo, la segunda rastrea hacia dónde rebota, y la tercera completa la imagen. Juntas determinan de dónde proviene el fotón gamma con una precisión de dos milímetros, como acertar con una aguja en una moneda desde el otro extremo de la habitación.
La cámara ya se ha probado en el laboratorio: ve con claridad las fuentes de rayos gamma. Pronto se enviará al espacio, y entonces la ventana a la luz invisible finalmente se abrirá.
Un fotón gamma de 1 MeV transporta un millón de veces más energía que un fotón de luz visible, pero el ojo no lo ve: se necesita un detector ingenioso.
En la novela 'Solaris', los humanos investigan una radiación desconocida del océano; la nueva cámara también ayudará a ver lo que está oculto a los ojos.