La claridad y resolución de una imagen producida por un telescopio o sistema detector.La calidad de imagen se refiere a la claridad, nitidez y fidelidad generales de una imagen producida por un sistema óptico, como un telescopio, microscopio o escáner médico. Abarca la resolución, el contraste, el ruido y los artefactos, y determina con qué precisión la imagen representa el objeto real. En astronomía, la calidad de imagen es crucial para resolver detalles finos de objetos distantes, desde planetas hasta agujeros negros.
El estudio cuantitativo de la calidad de imagen se remonta al siglo XIX con los trabajos de Lord Rayleigh sobre los límites de difracción. El concepto evolucionó con el desarrollo de placas fotográficas, detectores electrónicos y el procesamiento computacional de imágenes en el siglo XX.
La calidad de imagen está limitada por la difracción, las aberraciones en la óptica, la turbulencia atmosférica (en telescopios terrestres) y el ruido del detector. La resolución a menudo se cuantifica mediante la función de dispersión de punto (PSF), que describe cómo aparece una fuente puntual en la imagen. Técnicas como la óptica adaptativa, el apilado de imágenes y los algoritmos de deconvolución mejoran la calidad al corregir distorsiones o combinar múltiples exposiciones. En los detectores, factores como el tamaño del píxel, la eficiencia cuántica y el ruido de lectura también afectan la imagen final.
La calidad de imagen es una métrica clave en el diseño de telescopios, cámaras y sistemas de imagen médica. Impacta directamente en descubrimientos científicos, como la imagen de agujeros negros obtenida por el Telescopio del Horizonte de Sucesos, y en diagnósticos clínicos en radiología.
Las imágenes borrosas iniciales del Telescopio Espacial Hubble en 1990 fueron causadas por una pequeña aberración esférica en su espejo principal, un defecto de aproximadamente 2 micrómetros, que se corrigió en 1993 instalando ópticas correctoras.



