Los físicos descubrieron que la lluvia eleva partículas de plástico al aire, sobre todo las que repelen el agua. Al impactar, se recubren de agua y se convierten en bolitas voladoras que el viento esparce por todo el planeta. Esto cambia la idea de cómo el plástico viaja del océano a nuestros pulmon
arXiv:2603.15896 · 2026-03-16