
A temperaturas y presiones enormes en el núcleo estelar, las partículas alfa se mueven a velocidades colosales. Aunque el núcleo de berilio-8 se desintegra casi de inmediato, la densidad de partículas es tan alta que antes de la desintegración le alcanza a impactar una tercera partícula alfa. El carbono resultante se encuentra primero en un estado excitado y luego irradia el exceso de energía. Esta cascada es el principal mecanismo de formación del carbono, que tras la muerte de la estrella se dispersa por el cosmos dando origen a nuevos mundos.