
Las desigualdades de Bell se prueban con pares de fotones. Los fotones entrelazados se alejan y en laboratorios distantes se mide su polarización bajo diferentes ángulos. El análisis estadístico de las correlaciones muestra si superan el límite clásico. Si lo hacen, significa que las partículas realmente interactúan de forma no local. Esto es la base de la criptografía cuántica: un espía no puede escuchar sin ser detectado, porque perturbaría las correlaciones.